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Lavandería

junio 2014 // Categorizado en: , , ,

Suena el teléfono. “Hey hermano, te va bien dar una clase de iluminación este viernes?” Es Alberto, un hombre feliz que siempre me lía (y yo encantado) para dar clase en su escuela: Workshop Experience. Me cuenta que sería de nuevo para el Especialista de Iluminación Profoto, un curso avanzado de iluminación y enfocado en el uso de material de luz Profoto. Perfecto. Llevo un par de meses muy liado con publicidad, y la verdad que dar estas clases son una buenísima excusa para sacar tiempo de donde sea y seguir con mi trabajo personal. Le digo que si y le amenazo con construir un decorado. Se ríe.

Me encanta cuando tengo que pensar una foto a partir de la nada. En ese momento todo es posible, puedes crear cualquier mundo que imagines, transmitir las emociones que sientas (o morir en el intento) y sobre todo contar la historia que quieras. La historia. Una foto sin una historia detrás no tiene sentido para mi. Una modelo en un lugar cualquiera con una ropa bonita me aburre… Ya lo he visto. Quiero que me cuenten algo, que me hagan pensar, que me muevan. Y eso intento hacer yo, unas veces con más éxito y otras con menos. Creo que hacer las fotos que a mi me gustaría ver es el mejor baremo que existe, el mejor indicador para saber si vas por buen camino. Preguntarse a uno mismo “Esta foto que acabo de hacer, ¿me gustaría verla en una exposición?” es lo que a mi me determina si es una buena foto, o no lo es.

Bueno, un poco contrarreloj comienzo a pensar una idea y me van viniendo cosas a la cabeza. La primera vez que estuve en Amsterdam de interrail no teníamos alojamiento, y como todo estaba lleno fuimos preguntando en mil sitios. Uno de ellos era una lavandería muy cutre regentada por una familia china bastante humilde. En el piso de arriba tenían una casa donde alquilaban habitaciones y abajo y en el sótano la lavandería. Al final no tenían camas libres así que pasamos la noche en otro lado, pero de alguna forma esa imagen se quedó en mi cabeza. Pensé que una lavandería de ese estilo podría ser un espacio interesante para contar una historia, y la familia de inmigrantes chinos unos buenos personajes. Siguiendo la línea que llevo trabajando últimamente, pensé en hablar de nuevo sobre las apariencias, la belleza y lo que se esconde detrás de ella.

Después de trabajar la idea y ver la foto clara en mi cabeza, comenzamos con la construcción del decorado.Es un proceso que me encanta, algo muy manual, muy físico… que se agradece mucho en estos tiempos online. Un elemento clave del decorado era la luz, porque se veían fuentes luminosas en el decorado. Quería mezclar bombillas de tungsteno (cálidas) en la pared con una luz mucho más fría procedente de un fluorescente colgado del techo. El problema era combinar esas luces muy poco intensas con los flashes Profoto, que incluso a mínima intensidad las superaban por muchísimo. Bueno, la solución fue simple, aunque para nada habitual: lo que hice fue no disparar los flashes y simplemente usar la luz de modelado para iluminar, que mantiene la calidad de luz pero es muchísimo menos intensa que el flash. No es el uso normal de los flashes, pero ¿por qué no hacerlo?… la luz es luz, la puedes usar como quieras.

Lavanderia | Gonzaga Manso

Construí la luz con los alumnos, viendo cada paso detenidamente y pensando entre todos cómo ir mejorando lo que teníamos. Iluminar un decorado así te pide jugar con varios puntos de luz para crear un ambiente realista y hay muchas posibilidades abiertas. Trabajar junto con alumnos te hace pensar cada paso que vas a dar mucho más, y siempre surgen dudas y sugerencias muy interesantes. Además este grupo de alumnos era muy avanzando y enseguida comprendieron lo que buscaba y se implicaron en la foto y en cómo lograrlo. La verdad que lo disfruté mucho! La luz de modelado de los flashes funcionó muy bien y logramos recrear el ambiente que tenía en la cabeza. Martín Benza grabó un making of muy chulo, aquí lo tenéis:

Chacha Huang y Sau Wan Lui fueron unas modelos geniales. Desde la primera toma ya teníamos cosas muy buenas, y la sesión fluyó muy bien. Leyre Valiente nos dejó el vestido. Es totalmente espectacular, como todo su trabajo. Soy muy fan. Muchas gracias Leyre! Todo el equipo hizo un trabajo maravilloso y estoy muy agradecido a todos ellos. MIL GRACIAS!

Foto: Gonzaga Manso
Producción: Adriana Rivera y Workshop Experience

Mujer joven: Chacha Huang
Mujer mayor: Sau Wan Lui

Vestido cedido por Leyre Valiente
Estilismo: Tamara Regueiro
Maquillaje y peluquería: Carminia Albornoz
Asistente maquillaje y peluquería: Raffaela Barbieri
Coordinadores: Maythe Prieto y Alberto Hidalgo
Asistente de iluminación: Darío Aranyo
Asistente digital: Joaquín Infiesta
Dirección de arte: Gonzaga Manso
Atrezzistas: Almudena Bretón, Darío Aranyo, Adriana Rivera
Making of: Martín Benza, Jacober Creative

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